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Al otro lado del río

Unos escasos 35 minutos de vuelo separan Buenos Aires de la capital de Uruguay. Con algo más de 3 millones de habitantes, es el segundo país más pequeño de Sudamérica en extensión y el único del continente que no cuenta con población indígena. La ciudad de Montevideo se formó a partir de 20 familias de origen español y otras tantas de origen argentino. Supongo que de ahí tantas similitudes con el país vecino...


¿Parecidos razonables?

En lo referente a la comida, en Uruguay también se estilan los asados, bondiolas, choripanes y el producto estrella: el chivito de lomo. Delicioso bocata de carne a la plancha acompañado de lechuga, tomate, panceta y unas fritas. Y para beber nada mejor que una Patricia bien helada en cualquiera de sus versiones: rubia, pelirroja o morocha.


Chivito + Patricia = comida feliz

Está claro que para bajar tanta caloría tendremos que dar un paseo por la Rambla, bordeando playas como Ramírez o Pocitos. Visitar Ciudad Vieja, pasando por la Plaza de la Independencia, Teatro Solís, Catedral y Cabildo en Plaza Matriz y acabar en el Mercado del Puerto.


Rambla y Teatro Solís.

Siempre dispuestos a ayudar, los uruguayos te indican amablemente como llegar a cualquier sitio, preguntándote después de dónde eres y cómo has ido a parar aquí. Despidiéndose por supuesto con un ¡que la pasen bien! El uruguayo encuentra a su compañero más fiel en el mate. Siempre con el termo debajo del brazo los habitantes de Montevideo se pasean por sus calles de peligroso asfaltado saboreando gustosamente tan rica yerba. Con el buen tiempo los parques y plazas de la ciudad se abarrotan de gente para llevar a cabo el ritual del mate, siempre mejor en compañía.


Réplica del David de Miguel Ángel y Parlamento

Apasionados del futbol, la liga uruguaya cuenta con 16 equipos en la Primera División y aunque el nivel de juego no llega al de la selección nacional (4º en Sudáfrica 2010) los partidos concentran toda la atención de la población los fines de semana. Sobre todo en la capital donde se pueden llegar a jugar hasta 7 encuentros de Primera en una misma jornada.


El fútbol está en todos lados...


Respecto al idioma se puede decir que los uruguayos no fueron muy originales y adoptaron todos los modismos argentinos, creándose así el Español Rioplatense que se habla en la cuenca de dicho río. Las principales características de este ¿dialecto? son el yeísmo, el seseo, el uso de vos en lugar de tú, conjugaciones verbales imperativas diferentes... Todo ello armonizado con un cantito peculiar influencia del italiano, portugués y gallego.


Barrio de Reus con las casitas de colores

Y bueno, aparte de disfrutar de la playa, el fútbol, la comida, los carnavales y fiestas paganas de Uruguay puedo afirmar (y tengo testigos) que fue una de las semanas más intensas en lo que a trabajo se refiere.

Hasta pronto y... ¡suerte!
Lola.-

Iemanjá, la diosa del mar

Cada 2 de Febrero en la costa altántica de Uruguay y Brasil se celebra un ritual con orígenes africanos para venerar a Iemanjá, Yemanjá, Janína o Yemana, la diosa del mar. Miles de personas se concentran en playas para presentar sus ofrendas a la divinidad. Durante la semana que pasé en Montevideo tuve la suerte de poder ir a Playa Ramírez y presenciarlo en directo.

Yemanja

Algo antes de la puesta de sol la gente ya se agrupaba en la playa y alrededores. Los más adeptos vestían de blanco y portaban, cual paso de Semana Santa, pequeñas embarcaciones de porexpan donde depositaban flores, frutas, velas azules e incluso alhajas.


Barcos y ofrendas Yemanja

Conforme iba anocheciendo, los grupos de personas se reunían en corro en la arena y la luz de las velas iluminaba la noche. Los chamanes realizaban sus rituales de santería para purificar las almas de los devotos y agujeros en la arena resguardaban las velas y las ofrendas, todo para conseguir la protección y el perdón de la diosa.

Rituales Iemanja

Pasada la medianoche el azul y blanco de la celebración pasó de la arena al mar, donde los fieles depositaron los barquitos con los presentes y volvieron agarrados de las manos a la orilla siempre sin darle la espalda al mar.

Rituales Iemanja

Miles de curiosos se acercaron al paseo marítimo a disfrutar del entorno, los más atrevidos se adentraron en la playa y participaron en los rituales y los hay incluso que se metieron en el agua para no perder detalle de la ofrenda. Ya sabéis donde estaba yo, ¿no?


Hasta la próxima entrada, que será bien pronto.
Lola.-